martes, 21 de mayo de 2019

Vinos: el secreto es la moderación


Vino... ya sea blanco, rosado, tinto, seco, suave, semi-seco, espumoso o fortificado, ¿quién no lo ha probado? A pesar de ser una bebida alcohólica, muchos estudios han afirmado que es bueno para la salud.

De dónde vienen los vinos

Los vinos proceden de la fermentación del jugo (también llamado mosto) de uva fresca. La fermentación es un proceso bioquímico realizado por microorganismos (levaduras) que convierten los carbohidratos (azúcares) en alcohol, gas carbónico y energía.
En el caso del vino, el procedimiento se utiliza para la obtención de alcohol a partir de los azúcares del jugo de uva. Cuanto más dulce sea la uva, mayor será la concentración de alcohol. El grado alcohólico del vino puede variar entre el 10% y el 15% y puede alcanzar valores superiores (alrededor del 20%) en el caso de los llamados vinos fortificados, como el de Oporto, el jerez y el Madeira.

Cómo se clasifican

De forma sencilla, los vinos pueden clasificarse en tres categorías::
a) Vino de mesa: sufre solamente una fermentación y alcanza un grado alcohólico medio.
b) Vino espumoso: sufre 2 fermentaciones para obtener una mayor cantidad de gas carbónico, responsable de los granos.
c) Vino enriquecido: recibe durante la fermentación una cantidad adicional de alcohol (conocido como aguardiente de vino) con un grado alcohólico elevado.

Composición y valor calórico

Los vinos están compuestos básicamente por agua (del 85 al 90%), alcohol (del 7 al 24%), ácidos (del 1 al 8%) y azúcares procedentes de las uvas (del 0 al 15%). La cantidad de azúcar puede variar entre menos de 5 g/L en los vinos secos, entre 5 y 20 g/l en los semisecados y más de 20 g/L en los suaves y dulces.

Vino y salud

Muchos estudios han afirmado que el consumo de vino, especialmente el tinto, protege nuestro organismo de diversas enfermedades, especialmente las relacionadas con el corazón. El ejemplo más famoso es el de Francia, en la que siempre ha existido el hábito de consumir de una a dos copas de vino al día: a pesar de no presentar factores de riesgo (nivel de colesterol en la sangre, presión arterial, obesidad, tabaquismo y sedentarismo) menores que los de otros países industrializados, la incidencia de problemas cardiovasculares es increíblemente pequeña. Ese traje fue designado por los estudiosos como la "paradoja francesa".

Sin embargo, entre la comunidad científica, hay investigaciones que no están de acuerdo estos estudios afirmando que los menores índices de enfermedades cardiovasculares entre los franceses pueden estar relacionados no sólo a los factores dietéticos, sino también al estilo de vida de esa población.

Cabe recordar que la mayoría de los especialistas afirman que las propiedades beneficiosas del vino proceden principalmente de las uvas, ya que son ellas las que contienen los elementos "promotores de la salud" como:

  • Flavonoides: ejercen efectos antiinflamatorios y acción antioxidante, especialmente contra la oxidación de los ácidos grasos (lípidos), lo que da lugar a la formación de radicales libres responsables de los fenómenos de formación de la aterosclerosis y trombosis;
  • Procianidinas: aumentan la resistencia de las fibras colágenas ejerciendo un efecto protector sobre las paredes de los vasos sanguíneos,
  • Resveratrol: disipa las plaquetas, aumenta la tasa de HDL (O buen colesterol) y actúa dilatando los vasos sanguíneos.

No obstante, debe señalarse que el consumo diario de frutas y hortalizas también proporciona la absorción de estas sustancias inhibiendo efectivamente las reacciones oxidativas perjudiciales para las células y disminuyendo los riesgos para las enfermedades del corazón.

El consumo moderado equivale a un máximo de dos copas de vino al día. Sin embargo, hay pruebas de que el consumo excesivo de alcohol asociado a factores de riesgo (como obesidad, colesterol alto, hipertensión) puede tener un efecto contrario, es decir, puede favorecer las enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, no debe fomentarse el uso indiscriminado de bebidas alcohólicas, incluido el vino, por razones de salud. Los estudiosos advierten que el alcohol aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama e intestino grueso y que es una razón para desaconsejar su consumo.

Según la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón), para quienes desean prevenir enfermedades cardíacas no hay nada mejor que las prácticas probadas a lo largo del tiempo, es decir, tener una dieta sana, ejercicios regulares y el peso adecuado. Por lo tanto, no hay razón para recomendar una bebida alcohólica para reducir los riesgos para estas patologías.
Valor calórico del vino:


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